Y ello es lo que genera esta simbiosis con la obra de Ana: que recupera los valores del inconsciente, tanto de la simbología arcaica, que proviene del inconsciente colectivo, como los propios. Donde cada elemento de hierro que selecciona para sus piezas escultóricas le van marcando el camino que coincide con su interioridad.
Su obra propone un doble juego, por un lado el objeto encontrado y, por el otro, la intención consciente de hallar significados compositivos de esas formas.
Muchas de sus piezas casi totémicas, parecen testigos de las fuerzas naturales que el hombre busca propiciar: hierros, recortes, tornillos, nos remiten a una doble lectura de reconocimiento ocultamiento de las procedencias de los objetos en función de la configuración total y su mensaje poético.
Formas que emanan energías cósmicas en un conjunto de esculturas que revelan las intuiciones estéticas más espirituales del artista".
Prof. Indiana Gnoccini - Directora del Museo de Bellas Artes de Tandil
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